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Quiero

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Quiero ser en tu vida más que pasión, más que amor, más que sólo calor que acompaña en la madrugada.

Quiero ser para ti más que un amante, más que un amigo, más que el destino que juega uniéndonos para compartir una vida.

Quiero ser para ti más que costumbre, más que el viento fresco, más que un beso de saludo y otro de despedida, más que el día a día, más que hacer el amor.

Quiero que nuestro amor sea más que un influjo, más que la necesidad de alguien al lado para no estar solos.

Quiero ser más que un primer amor, quiero ser el último amor que en tu vida se posó y juntos poder ver la luz.

Quiero que cuando estemos solos los dos, seamos más fuertes que antes eramos, quiero que encontremos juntos nuestra felicidad y ser en tus ojos como tú en los míos lo mejor de nuestra vida.

Marzo de 1997.

perdido

Búsqueda

perdido

Aún en la transida consciencia en que vivo, en que siento desaparecer, puedo saber que existo.

Se que en el empecinado afán de no ver, aún puedo percibir la luz.

¡Ascender! Se que siempre es tiempo, aunque viéndolo así, desde aquí, parece que nunca será.

En la eternidad, esta vida es un segundo y un segundo de este tiempo parece no ser ni un fugaz estío.

Ni en la cima termina el camino, sólo es el comienzo de otra cuesta arriba.

Queda buscar la respuesta en dónde un aparente mal la guarda y nunca perderse en ser lo que no se es.

Mayo de 1996.

el golem

El golem

el golem

En cierto lugar distante, de un charco de lodo, mísero barro inmundo, se toma suficiente materia para crear la forma de un humanoide. Algo burdo, en realidad bastante tosco.

Su gestor es consciente que está terminado pero no perfecto. Cuando ya se han acabado los detalles y la masa deja de ser maleable, ahora se encuentra seca, porosa.

Esta figura grotesca aún no tiene vida. No puede hacer nada, ni moverse, ni respirar. Le falta el aliento primordial de la vida. No pasa mucho tiempo y se lo brinda uno de sus creadores. Sin saber la responsabilidad que ello le acarrea.

El golem desarrolla ahora pulmones y se generan los demás organos internos. Es tal como los que conocemos del ser humano.

Sin embargo le falta algo, un espíritu. Anda desorientado, sin motivo, pero tampoco se detiene. Busca comida, sabe que debe sobrevivir, aún sin saber para qué. Solo busca, solo va y viene. Solo se cansa sin tener un propósito.

¿Acaso habré visto ese comportamiento antes?

Luz y oscuridad

Angel o demonio yo, que decidiré ser, acaso el sol que brilla me parece tan agradable o la profunda oscuridad tan deseable.

No me interesa escoger, pero tal vez es algo que tengo que hacer, la debacle de la luz y la oscuridad es tan añeja, pero ahora se ha centrado en mi ser, no se como acabar, ni como evitar perecer.

En un majestuoso día, las aves cantan y los ríos brillan, pero a mi lo que más me importa es mantenerme en un lugar distante, tal vez sombrío, dónde un leve hastío me permita conocer más de mi oscuridad y poder explotarla, hasta lograr tener una coraza, la cuál no sólo me proteja, sino que me impida tratar de volver a esa luz que no me ha hecho más que padecer.

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Mis demonios

Demonios carnívoros han destrozado mis entrañas, las han engullido, las han digerido, mi regeneración es lenta y cada vez que el dolor comienza a cesar, una nueva mordida mortífera y perversa remueve mi interior.

Mi cuerpo ya sin vida, yace ahí atormentado y desolado… me levanto de el, vago por el mundo, como un fantasma, sin sentir.

Algo me atrae de vuelta, es una fuerza tan insistente y potente, que me hace cambiar de escenario, reaparezco frente a mi cuerpo, ya repuesto, sin heridas, con la piel lozana y viva, me han hecho entrar nuevamente en el.

Ahora sólo resta esperar a que un nuevo ataque de los demonios me deje sin respirar.

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La bruma

Desesperación

En un bosque brumoso se me impide ver el sendero, a veces intenta aparecer un poco, pero cuando me decido a seguir esa fugaz aparición de camino, me topo con un árbol gigante, no me es fácil avanzar, pero tampoco puedo retroceder, pues el camino de regreso no es accesible.

Enciendo algunas bengalas, para que alguien pueda auxiliarme, pero no hay nadie, todos se han ido ya.

Dejo caer mi cuerpo de rodillas, desesperadamente llevo mis manos a mi rostro cubierto de lágrimas, grito, me calmo, me vuelvo a desesperar, pero no encuentro como salir de ahí.

Es un lugar extraño, ni de día ni de noche cede la espesa bruma, intento escapar, corriendo, caminando, me dejo de mover, en la dirección que vaya siempre regreso al mismo lugar.

Esperaré sin esperar, que el camino se muestre y pueda volver a andar.

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A veces desaparezco

A veces pasa que desaparezco… me diluyo entre las ideas y los pensamientos que cruzan por mi mente acerca de lo que quiero o debo hacer.

Día a día se lucha por ganar el pan, pero a costa de sueños, a costa de las cosas por las que se supone que se desea vivir y me encuentro cada vez más lejos de mis deseos.

Me pierdo entre las concepciones que tienen los demás de mi, entre las ocurrencias de la vida y de las vueltas que da la fortuna.

Algunas veces no recuerdo quién soy o lo que pienso de mi mismo, parece suficiente dejarse llevar por la marea y solo ir reaccionando al paso de las situaciones, pero resulta que me extraño a mi mismo, echo de menos la posibilidad de explorarme ante un panorama diferente, uno que me permita orientarme hacia el amor y la realización personal.

Comenzaré mi andar de nuevo, rectificando, luchando y observando llegaré a un puerto nuevo.

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Improbabilidad

En la soledad de lo desierto, en la improbabilidad de encontrar un campo sin segar, descanso en el cementerio de mis momentos felices, que se me han ido y no se si volverán.

Un destello de luz viene de mi interior, pero no es nada que haya conocido, tal vez es algo que algunos llaman “esperanza”, pero sinceramente aun no se si eso me ayudará.

A cada paso que avanzo dando tumbos, se deja sentir un nuevo dolor, que sumado a los anteriores que aún causan las heridas abiertas, no se si dejarme caer y gritar de dolor o levantarme y correr para escapar de todo.